Encuentro de los obispos
ortodoxos rumanos de Europa Occidental y de América
París, 15-19 de abril de
2004-07-05
- comunicado de prensa
-
1. TEMA DEL ENCUENTRO
Del 15 al 19 de abril de 2004 tuvo lugar en la sede de la
Metropolía Ortodoxa Rumana de Europa Occidental y Meridional en
París (Limours, Francia) el ENCUENTRO DE LOS OBISPOS ORTODOXOS
RUMANOS DE EUROPA OCCIDENTAL Y DE AMÉRICA para tratar del tema
“La Iglesia Ortodoxa, entre inmigración y arraigo en Occidente –
Iglesias locales en perspectiva”.
2. PARTICIPANTES EN EL ENCUENTRO
En el encuentro, primero de este tipo en la historia de los
rumanos del extranjero, participaron los siete obispos ortodoxos
rumanos (cuatro titulares y tres vicarios) de Europa Occidental y
de América:
- S. E. Monseñor Serafín, Metropolita de Alemania y Europa
Central y del Norte.
- S. E. Monseñor Iosif (José), Metropolita de Europa
Occidental y Meridional.
- S. E. Monseñor Natanael, Arzobispo de la Diócesis Ortodoxa
Rumana de América.
- S. E. Monseñor Nicolás, Arzobispo de América y del
Canadá.
- S. E. Monseñor Sofian, Obispo vicario de la Metropolía de
Alemania y de Europa Central y del Norte.
- S. E. Monseñor Silouane, Obispo vicario de la Metropolía de
Europa Occidental y Meridional.
- S. E. Monseñor Ireneo, Obispo vicario de la Diócesis
Ortodoxa Rumana de América.
La Ortodoxia rumana en Europa Occidental y en América está
representada por todos los rumanos ortodoxos que se encuentran en
estos territorios, sean emigrantes o ya nacidos allí (segunda
generación o más allá), también incluye a todas las personas que
han abrazado la Ortodoxia dentro de estas diócesis.
La Iglesia Ortodoxa europea o americana de origen rumano, que se
ha constituido en los últimos 100 o 150 años, necesita (al igual
que el resto de la diáspora ortodoxa, que se encuentra en la
orden del día del futuro Concilio Panortodoxo) aclarar su propio
futuro en tanto que iglesia local en formación. El término
“diáspora” es cada vez más importante en el contexto actual, ya
que la emigración rumana está completamente integrada (América) o
está en proceso de integración (Europa Occidental).
3. PROGRAMA DEL ENCUENTRO
El encuentro gozó de la hospitalidad del metropolita Iosif
(José), y tuvo una extensión de cinco días. El programa consistió
en:
-Las santas celebraciones de la Semana Radiante (semana después
de Pascua).
-Diversas visitas.
-Encuentros con el clero, los fieles y los jóvenes de la región
y, por supuesto
-Discusiones alrededor del tema principal.
El Jueves Radiante, 15 de abril de 2004, se celebró la Divina
Liturgia en la iglesia de la Metropolía (Limours, Francia), y se
visitaron varios monasterios y centros cristianos de
Francia.
El Viernes Radiante, 16 de abril de 2004, todos los obispos
concelebraron la Divina Liturgia en la Parroquia de Santa
Parasceve y Santa Genoveva de París (Saint-Sulpice). Por la
tarde, el diácono Nicolás Lossky, profesor en el instituto de
teología ortodoxa San Sergio de París, ofreció a los jerarcas una
exposición sobre “Emigración y aculturación de la Ortodoxia en
Occidente”, seguido de una serie de debates. Más tarde, los
siete jerarcas visitaron a S. E. Monseñor Emanuel, metropolita
ortodoxo griego de Francia y presidente de la Asamblea de los
Obispos Ortodoxos de Francia, en su catedral y residencia de
París.
El Sábado Radiante, 17 de abril de 2004, se celebró la Divina
Liturgia en la Iglesia de la Metropolía (Limours). El Padre Marco
Antonio Costa de Beauregard, deán para Francia de la Metropolía
Ortodoxa Rumana, ofreció a los jerarcas una charla sobre el tema
del encuentro. Por la tarde, los jerarcas se encontraron con el
clero de la región parisina. Al final de la tarde, se celebraron
las Grandes Vísperas del Domingo de Tomás (domingo después de
Pascua) en la parroquia de Santa Parasceve y Santa Genoveva de
París (Saint-Sulpice). Después del oficio se entabló un diálogo
dinámico y fructífero entre los jerarcas presentes y los fieles,
así como los jóvenes de París, que plantearon preguntas
relacionadas con los problemas actuales a los que se enfrenta la
Iglesia.
El Domingo de Santo Tomás, 18 de abril de 2004, los siete obispos
(a los cuales se había unido Monseñor Adrián, arzobispo emérito)
celebraron la Divina Liturgia en la Iglesia de los Santos
Arcángeles de París (calle Jean-de-Beauvais). Durante la
celebración, el diácono Dan Sàvan, doctorando en Teología,
fue ordenado sacerdote para esta iglesia. Monseñor Natanael
dirigió unas palabras de agradecimiento a Monseñor Iosif (José)
por la invitación y a los otros obispos por su presencia.
Monseñor Iosif (José) explicó después la importancia de este
encuentro. La celebración constituyó un momento excepcional de
fiesta y de alegría para todos los presentes, que acogieron a los
jerarcas con trajes populares rumanos; se ha escrito en la
historia de la Iglesia Ortodoxa Rumana en el extranjero en
general y en Francia en particular una jornada inolvidable de
oración y fiesta en una unidad fraternal que sobrepasa los
límites geográficos e incluso las diversas mentalidades. Después
del oficio, los obispos se reunieron con los miembros del Consejo
parroquial, cada uno de los cuales expresó su alegría por haber
pasado una jornada única en la historia de la Iglesia. Por la
tarde se celebraron Vísperas en la residencia metropolitana de
Limours, y después tuvo lugar la tradicional recepción pascual de
la Metropolía con el clero y los fieles de la región
parisina.
El Lunes de Santo Tomás, 19 de abril de 2004, estuvo consagrado a
discusiones a puerta cerrada entre los siete obispos
participantes. Se abordaron aspectos particulares del tema del
encuentro, y se elaboraron varias conclusiones, incluidas en este
comunicado. Se debatió igualmente acerca de otros problemas
pastorales concretos encontrados en las diócesis del
extranjero.
4. CONCLUSIONES DEL ENCUENTRO
Tras las discusiones, los participantes formularon las siguientes
conclusiones:
1-La presencia de la Iglesia Ortodoxa rumana en occidente
responde a las necesidades concretas de los fieles y representa
un testimonio y un modo de transmisión de la espiritualidad
ortodoxa. La realidad y el éxito de la integración en la sociedad
receptora, y las significativas aportaciones que los fieles
ortodoxos rumanos residentes en Europa Occidental y América
ofrecen al pensamiento y a la cultura locales, constituyen una
experiencia positiva, y demuestran la apertura del mensaje
cristiano ortodoxo y su compatibilidad con el mundo contemporáneo
y sus estructuras.
2-La Ortodoxia no está ligada a una única cultura ni a un solo
pueblo; se trata de la fe en el Hijo de Dios encarnado, muerto y
resucitado por la vida del mundo, eternamente presente en la
Iglesia mediante los Satos Sacramentos, deificando y vivificando
a todos los fieles. Por su espiritualidad y su mística tan
profundas, la Ortodoxia propone a occidente el desarrollo
integral del ser humano en la divinidad-humanidad de
Cristo.
3-La Ortodoxia rumana es nuestro patrimonio ancestral, de raíces
apostólicas, e incorpora prácticas y tradiciones locales diversas
y llenas de significado; la salvaguarda de esta tradición supone
el respeto y la valorización de nuestra identidad original.
4-La Ortodoxia rumana está abierta a la cultura local y busca la
integración natural de sus valores en ella mediante la
utilización parcial o total (por ejemplo en algunas parroquias de
América) de la lengua local en el culto, el redescubrimiento del
pasado cristiano local y la expresión de su teología en el idioma
del lugar. Así se presenta la identidad local de las generaciones
actuales y futuras de la emigración rumana, e igualmente la de
aquellos que descubren la fe ortodoxa a través de esta iglesia, y
de los cuales nosotros somos responsables.
5-Nuestras diócesis actúan en este sentido en comunión con todas
las jurisdicciones ortodoxas locales, a quienes expresamos
nuestro deseo de intensificar la cooperación, de asociarnos y de
comprometernos de manera continuada y más constante a todos los
niveles desde el punto de vista panortodoxo local (obispos y
pueblo, adultos y jóvenes, niños, etc.), organizando acciones
comunes (Asambleas de obispos: SCOBA en América, AEOF en Francia,
KOKID en Alemania; fraternidades ortodoxas y reuniones
inter-parroquiales; movimientos de jóvenes: SYNDESMOS, AROY,
HACER, OJB, EMPSIS). Apreciamos particularmente el intenso
trabajo de la Asamblea de Obispos Ortodoxos de Francia, que puede
servir de modelo.
6-El estado avanzado de la rica experiencia de la Iglesia
Ortodoxa rumana en América, favorecido por la mayor antigüedad de
su emigración, así como por las condiciones políticas, canónicas,
sociales y económicas, bastante diferentes a las que se
encuentran en Europa Occidental, ofrece un buen ejemplo al resto
de la Iglesia Ortodoxa rumana del extranjero, sobre todo en lo
concerniente a la aculturación y organización de la catequesis
(escuelas dominicales) y a la construcción de lugares de culto
propios, absolutamente necesarios para guardar y afirmar la
tradición ortodoxa.
7-El cambio de mentalidad en relación con la actividad pastoral
desplegada en los países donde vivimos contribuye a la
armonización de las prácticas canónicas y litúrgicas.
8-Teniendo en cuenta todo lo anterior, nosotros, obispos
ortodoxos rumanos de Europa Occidental y América, en comunión y
cooperación con todas las otras jurisdicciones ortodoxas locales,
apoyamos y promovemos la creación natural de iglesias ortodoxas
locales allá donde existan fieles ortodoxos, conforme al espíritu
de la Ortodoxia y a las decisiones panortodoxas.
9-Creemos que este tipo de encuentros son muy beneficiosos, y
expresamos el deseo de continuar este trabajo en el futuro, tanto
por la señal de conciliaridad que se da de este modo a los
cristianos, a la Ortodoxia local y a las demás confesiones
cristianas y autoridades públicas, así como por la voz unitaria
con la que podemos pronunciarnos acerca de numerosos aspectos
delicados relacionados con la presencia ortodoxa rumana en
occidente.
Se ha propuesto que tenga lugar un segundo encuentro en América
durante la tercera semana de Pascua del año próximo (15 de mayo
de 2005).
París, a 19 de abril de 2004