Nº 189/2004
+Metropolita JOSÉ (IOSIF)
Carta pastoral para Pentecostés
2004
A todo el clero, la comunidad monástica y al pueblo ortodoxo de
la Metropolía entera
Reverendo Padre,
Queridos fieles,
La fiesta del Descendimiento del Espíritu Santo es la del
nacimiento de la Iglesia de Cristo en Jerusalén, y el sello de
la promesa de la salvación que Cristo nos hizo. Nosotros somos,
de generación en generación, herederos y portadores de
este testimonio en el mundo.
El Espíritu Santo, una de las Personas de la Santa Trinidad,
“que procede del Padre”, viene al mundo después de la
Pasión, la Resurrección y la Ascensión a los
cielos de Cristo, para dar nacimiento a la Iglesia, para consolar a las
almas heridas por el pecado dándoles a conocer a Cristo, el que
nos salva, el que nos puede resucitar por su amor sacrificial. Para eso
el Espíritu vino al mundo: para hacernos conocer a Cristo y
hacer nacer, en las almas sedientas de amor y de verdad, a Cristo
mismo, el único Salvador. El Espíritu Santo, que estaba
en el principio de la creación del mundo, viene para volver a
crearnos según la imagen del Resucitado.
Tal es el testimonio de los que creemos, testimonio que Dios,
glorificado en la Trinidad, nos ayuda a transmitir igualmente a
nuestros hijos. Hoy en día el mundo tiene mucha necesidad de la
gracia del Espíritu Santo. Además, no olvidemos que, por
el Bautismo y la Unción con el Santo Crisma, por la Santa
Comunión que recibimos en la Iglesia de Cristo, somos portadores
de la gracia, y que el Espíritu Santo ha hecho de cada uno de
nosotros templo suyo.
Queridos fieles,
Como cada año, como sabéis, en esta fiesta, fuente de
vida y santidad, hemos encontrado ocasión de deciros que
necesitamos vuestra ayuda, tanto con la oración como mediante el
sostenimiento material. Además, con la colecta organizada hoy
para sostener la obra pastoral y misionera que llevamos a cabo en el
Centro metropolitano de París, hacemos un llamamiento a vuestra
buena voluntad. Este año, vuestra ofrenda estará
destinada a pintar y a acabar el interior de la iglesia de nuestra
Metropolía, que esperamos consagrar en otoño, en fecha
que será anunciada a su debido tiempo.
¡Que la bendición del Señor sea sobre todos
vosotros, que ella sea el galardón de vuestra buena voluntad y
os llene de todo don derramado por el Espíritu Santo, que
produce los frutos de amor, gozo, paz, bondad, fe, dulzura y pureza!
+Metropolita José (Iosif)
París, fiesta de Pentecostés 2004